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Guadalajara
4 abril 2025
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EL PASEANTE / Hierba que nace en la piedra

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Después de tanta lluvia, uno ya está curado de espantos y de sorpresas. En esta ciudad, como en cualquier otra de la España humedecida hasta la médula por tanta lluvia inclemente, la hierba nace de la piedra.

Sí, de acuerdo, no nace de la piedra sino entre las piedras, pero alguna concesión poética habrá que dejar al escritor bajo el paraguas. Incluso ahora, cuando parece que escampa.

Viendo la imagen de los adoquines marcados por el verde refulgente habrá quienes quieran entrever en ese dibujo una sucesión de esvásticas. Que se lo hagan mirar, porque lo llevan por dentro.

Analizando lo que pisamos, cualquiera con un mínimo de tiempo para pensarlo caerá en la cuenta de que la naturaleza se impone allí donde la dejas. No siempre para bien, recordémoslo, que nuestra historia está jalonada de mortales riadas, derrumbes inesperados e incluso nevadas más allá de lo imaginado.

En el suelo de la ciudad, en esta como en cualquier otra, hasta las «plazas duras» de las duras molleras de nuestros amados urbanistas se reblandecen bajo la lluvia y la hierba brota.

Sólo los chicles permanecen, ajenos a lo que acontece. Se parecen a los tontos, tanto en lo persistente como en lo pegajoso.

Después de la lluvia habrá que empezar a arreglar los muchos desperfectos causados por el espectáculo. Y hasta la siguiente función, con los mismos resultados.

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