Lo hacen a cubierto, okupando o alquilando chalés y naves para no ser descubiertos. Se abastecen de electricidad con un enganche ilegal, para no tener que gastar ni un euro en la mucha energía que necesitan. La marihuana crece y el negocio, también. Y sin embargo, tienen un problema de difícil solución.
De nuevo, el olor característico de la maría ha facilitado el desmantelamiento de una plantación indoor, una más de tantas, en la provincia de Guadalajara. Esta vez, en Uceda.
Fueron los vecinos los que alertaron a la Guardia Civil de que «allí dentro» estaba pasando algo que, dado el olor que salía del inmueble, parecía tener que ver, necesariamente, con la planta de cannabis sativa.


En efecto, se han intervenido 670 plantas de marihuana con un peso de 151 kilos, más un arma y 300 euros en efectivo en una operación que ha contado con la participación conjunta del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria en Castilla-La Mancha, y el Equipo de Delincuencia Organizada (EDOA) de la Guardia Civil de Guadalajara.
Hay un solo detenido, de nacionalidad extranjera, lo que supone que la organización seguirá con su actividad, en otros puntos.
La droga incautada hubiera alcanzado un valor potencial de mercado de más de 282.500 euros.
Semanas de investigación
La entrada en el chalet se hizo el pasado 7 de marzo, después de semanas se seguimiento. Así se pudo verificar que tanto el garaje como la buhardilla estaban dedicadas a esta particular forma de agricultura.
Para acelerar el crecimiento contaba con una instalación eléctrica que abastecía los diferentes aparatos de climatización, extracción de aire, lámparas de iluminación y calor, y un sistema de riego, además de numerosos productos fertilizantes.