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La Crónica de Guadalajara
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Sábado, 19 de octubre de 2019

El nivel de ozono se disparó el 11 de julio en Guadalajara y Azuqueca

Piden que se limite el ejercicio al aire libre durante esos episodios
El calor se ha hecho notar este jueves de manera especial.
Actualizado 24 julio 2019 10:34. Primera publicación 11 julio 2019 20:40.
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A las seis de la tarde del 11 de julio se superaron tanto en Guadalajara como en Azuqueca de Henares los niveles de ozono troposférico, consecuencia directa del exceso de contaminación sumado a la intensidad del calor.

Desde la Junta de Comunidades se recomienda seguir las indicaciones para estos casos sobre las actividades a realizar al aire libre y los esfuerzos físicos prolongados en el exterior, especialmente para los grupos de riesgo (personas con problemas respiratorios, ancianos y niños).

Como reconoce cualquier científico, "el ozono es una molécula muy reactiva, altamente oxidante, que resulta tóxica a elevadas concentraciones", según se asume desde la propia Administración regional en una página web oficial.

El aparato respiratorio es el mayor perjudicado por las altas concentraciones en el aire ambiente, aunque la afección a las personas, y por lo tanto los síntomas que se experimenten, dependen de la sensibilidad de cada cual y del nivel y tiempo de exposición. Un aumento significativo como el que se viene produciendo en las últimas jornadas puede afectar en primer lugar a los grupos de población más sensibles, denominados "Grupos de riesgo" y, especialmente, a enfermos de corazón y pulmón.

Los primeros síntomas se traducen en problemas respiratorios y empeoramiento del asma, pudiendo producirse ligeras irritaciones de las mucosas del sistema respiratorio que provocan tos y garganta seca. Aumentos de concentraciones pueden llegar a provocar un empeoramiento de la función pulmonar, malestar general, dolor de cabeza, disminución del rendimiento, etc.

El sistema implica avisar a la población de la zona afectada cuando se supera durante una hora una concentración media superior a 180 microgramos por metro cúbico de aire. Mayores concentraciones, de aproximadamente 240 µg/m3, que es el nivel al que está establecido el umbral de alerta, han permitido observar casos en los que se producen, además de los síntomas anteriores, náuseas, dolores pectorales al inspirar profundamente y disminuciones temporales de la capacidad pulmonar. Por encima de estos niveles se ha observado también inflamaciones pulmonares, hiperreactividad de las vías respiratorias y deterioro de la función pulmonar. Además, la exposición prolongada a altas concentraciones de ozono puede alterar el sistema inmunológico del aparato respiratorio, haciendo a las personas más susceptibles a las infecciones del mismo.

La prudencia, la mejor medicina
Los grupos de riesgo, sobre los que un aumento en la concentración de ozono en el aire ambiente podría resultar más peligrosa, representan aproximadamente un 10% de la población total y son:

• Personas con afecciones respiratorias: Las personas con enfermedades crónicas respiratorias como el asma y la bronquitis, con la capacidad pulmonar reducida, de avanzada edad o con la capacidad inmunológica reducida, pueden experimentar un agravamiento de los síntomas habituales por el aumento en la concentración de ozono.

• Adultos que realicen actividad física en el exterior: Aquellas personas que realizan actividades física intensas en el exterior, en las que se pueda producir fatiga, respiran más rápido y más profundamente, aumentando las dosis recibidas por el ozono. Ello implica un aumento considerable en la exposición con el consecuente aumento en la afección.

• Niños: Dadas las épocas en las que se suelen producir las superaciones, los niños son uno de los grupos con más riesgo a la exposición, dada la multitud de actividades físicas al aire libre que suelen realizar.

• Personas sensibles: Existen determinadas personas que, por causas aún desconocidas, experimentan una mayor sensibilidad al ozono, viéndose afectadas por el aumento en las concentraciones de este contaminante.

Se recomienda que todas estas personas, ante la comunicación de un episodio de contaminación por ozono, deben evitar la realización de esfuerzos físicos prolongados al aire libre, previniendo el contacto con agentes alergénicos (polvo, polen, etc.) en caso de tener asma.
 


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