No hay datos concretos que hagan sospechar que las crecidas de las últimas semanas en el cauce del Henares a su paso por la ciudad de Guadalajara hayan comprometido ningún elemento, ni siquiera menor, de los que componen el llamado puente árabe de la ciudad.
Este diario no ha obtenido en la tarde del miércoles, en las fuentes municipales consultadas, ningún dato que fundamente una eventual inquietud sobre el estado de esa infraestructura, sobre la que circulan diariamente por muchos cientos de vehículos.
Más allá de posibles lecturas de lo ocurrido en clave de una eventual estrategia política, lo que ha desatado los equívocos este miércoles es el conocimiento público de que el Ayuntamiento de Guadalajara ha reclamado a la Junta de Comunidades un informe técnico que despeje cualquier duda… lo que ha generado más dudas.
Lo cierto es que sobre el estado de este centenario puente el Consistorio de la capital es tan espectador como cualquier vecino, ya que la Administración titular y responsable del monumento es la Junta de Comunidades.
El escrito se ha dirigido a la Delegación Provincial de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte (la misma con la que hubo ya una fugaz polémica a cuenta de la capilla de Luis de Lucena) y en él se solicita, según se ha dado a conocer desde el propio Ayuntamiento en la tarde del 26 de marzo, que la administración competente «lleve a cabo las actuaciones necesarias para garantizar la seguridad del Puente Árabe de Guadalajara, así como la de los vehículos y peatones que lo transitan», sin con ello precisar si encierra dudas de la seguridad actual ni causas que lo fundamentasen.
Un puente rehabilitado (por la Junta) en 2019
Aunque lo más llamativo para muchos de los que se han asomado al río estos días sea la iluminación nocturna que pagó Iberdrola, es importante recordar que el puente árabe sobre el Henares terminó de ser rehabilitado en agosto de 2019, una obras que en teoría mejoraban no sólo la estética sino también la resistencia de la estructura.
La Junta aseguró entonces que había gastado 460.000 euros en esos trabajos, que se desarrollaron durante 8 meses.
Lo que se hizo entonces, hace poco más de un lustro, fue la reconstrucción de las costillas y la construcción de algunas nuevas para aquellas que se encontraban excesivamente deterioradas; el tratamiento de las caras del puente; la pavimentación de la calzada; la mejora de las aceras a ambos lados del puente; el arreglo de la barandilla y la reposición de tres farolas para la iluminación del puente.
