10.9 C
Guadalajara
4 abril 2025
InicioOpiniónEDITORIAL / Más allá, más que nunca

EDITORIAL / Más allá, más que nunca

El del pelo indescriptible acaba de mostrarnos que prefiere comprarse un nuevo mundo vendiendo a los demás. Es Donald Trump y no está solo.

-

A José Luis Escudero, que para quien no lo conozca es un político de Guadalajara, las locuras telegrafiadas en directo de Donald Trump le han parecido estremecedoras, como a cualquiera que aún no se crea que el barco que mejor avanza por la Historia es el más escorado a estribor (o a babor), al borde siempre del naufragio.

En un tuit de hace días, porque este socialista de Castilla-La Mancha aún no ha escapado de las redes de la red «X» de Elon Musk, reclamaba «Más Europa que nunca». Eso mismo ya lo pedía el PSOE hace un año, con vídeo incluido. Ya vemos todos los resultados.

De las buenas intenciones líbrenos Dios, sobre todo si no vienen acompañadas con resultados, pues la pérdida de tiempo que implican nos arrastran sin tregua a la derrota final. Como si nos sobrara tiempo, a estas alturas.

Obviamente, hace falta más Europa, toda la Europa posible, frente a las tres potencias hegemónicas que amenazan con apear del tablero de juego a 27 naciones hasta ahora unidas por una cierta idea de que el respeto a la libertad individual, a la trascendencia de un proyecto común entre humanos más allá de las fronteras y la búsqueda de un mejor futuro material del que poder disfrutar entre todos era lo deseable. Esos «todos» a los que el del pelo indescriptible acaba de mostrarnos que prefiere comprarse un nuevo mundo vendiendo a los demás.

Junto con todo lo anterior, los hay que prefieren aferrarse a su calle, a su barrio, a su ciudad, quizá a su región, siempre a su Patria como si lo de andar libre y, si cuadra, juntarse con quien te acompañe sin mirar el carnet del otro fuera un pecado que merece el regreso de la Inquisición. En eso estamos, al menos en lo mental y ya veremos si algún día también en lo institucional, dado el creciente número de censores que parecen añorar el Zyklon B y otros métodos de higiene social ya utilizados, con ciertos efectos secundarios que no conviene olvidar.

Corren malos tiempos para la lírica y también para quienes creemos que no hay peor cateto que el que está orgulloso de su boina y sólo duda entre calársela a presión o a rosca.

Catetos iracundos y que, en estos días de desazón, ronronean como gatos felices al comprobar que tienen líderes a los que seguir, prietas las filas, enarbolando banderas.

El que quiera fronteras, porque ya las tiene dentro de su cabeza, quizá no encuentre en LA CRÓNICA ni lo que busca ni lo que piensa.

Mentiríamos si dijéramos que lo lamentamos.

Desde aquí se ve el mundo y eso nos anima a ir más allá. Más que nunca.

Más editoriales de LA CRÓNICA: