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La Crónica de Guadalajara | Ciudad
La Residencia vieja se ha salvado; el SESCAM buscará alternativas
Redacción
22/05/2008
El consejero de Sanidad acaba de confirmar en Guadalajara que el edificio de la antigua Residencia de la Seguridad Social en la calle del Ferial no se tirará. Hay otras alternativas.

De este modo, Sabrido se hacía eco del creciente malestar en determinados ámbitos de la ciudad de Guadalajara ante la posibilidad de que se perdiera ese edificio, surgido después de la guerra civil del estudio del reconocido arquitecto aragonés Mercadal y que tiene elementos valiosos tanto en su fachada como en su interior.
 
Queda en el aire, porque no lo ha aclarado el consejero, si el SESCAM buscará una nueva ubicación para ampliar el centro de salud allí existente o si se procederá a una reforma limitada del inmueble. 
El Ayuntamiento está dispuesto a ceder el solar del Auditorio para que el SESCAM pueda levantar allí un nuevo edificio donde albergar un Centro de Salud adaptado a las necesidades de esa parte de la ciudad.
 
Una nueva ubicación es posible
Según ha podido conocer LA CRÓNICA DE GUADALAJARA, desde el Ayuntamiento de Guadalajara se ha planteado en fechas recientes, aunque aún no por cauces oficiales, a la Consejería de Sanidad su disposición a buscar ubicaciones alternativas para que el SESCAM pueda levantar de nueva planta un edificio que albergue el Centro de Salud sin tener que hundir el de la Residencia vieja.
Una de las opciones que tiene más visos de prosperar sería la ocupación para este fin del solar del actual Auditorio, una instalación infrautilizada, muy cuestionada y donde se viene barajando tras la pasadas elecciones construir un parking subterráneo, que sería compatible con un Centro de Salud nuevo, previa cesión municipal del terreno. El mayor inconveniente vendría de las malas y casi inexistentes relaciones entre ambas administraciones.
 
El Colegio de Aparejadores había propuesto este miércoles que se catalogue como Bien de Interés Cultural esta obra de mediados de siglo XX, del famoso arquitecto aragonés Fernando García Mercadal.
 
A día de hoy, el Plan de Ordenación del Territorio cataloga a treinta y cuatro edificios como Bien de Interés de Cultural (BIC). Una categoría que engloba  al conjunto de inmuebles, zonas arqueológicas, centros históricos y bienes muebles que, por sus valores de autenticidad, originalidad, estéticos, artísticos y técnicos, son representativos para de la identidad y tradiciones de Guadalajara.
 
El Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos de Guadalajara, quiere que se catalogue como Bien de Interés Cultural a la residencia del Ferial, obra de principios de siglo XX, diseñada por el arquitecto aragonés Fernando García Mercadal. De esta forma, se conseguiría evitar un derribo, que en el Colegio consideran como inminente después de la reunión que mantuvieron con la Delegada de Sanidad, Eladia Abánades.
 
“Creo que es un buen edificio que merece mejor suerte que acabar en el basurero y más en una ciudad como Guadalajara, donde tanto se habla del patrimonio”, apunta Antonio Miguel Trayero, miembro del Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos de Guadalajara. En caso de que el derribo se lleve a efecto, se estaría demoliendo un edificio que es considerado como una de los principales exponentes de la arquitectura de principios de Siglo XX.
 
Aunque todavía no se ha hablado de planes de obras, Trayero apunta a que la intención de la Junta es derribar el edificio  por completo, para construir un centro sanitario totalmente nuevo: “Un edificio no es sólo la fachada, sino que se deben proteger los elementos que le definen”. En caso de no ser catalogado como Bien de Interés Cultural el edificio podría ser derribado, ya que actualmente no cuenta con ninguna protección.
 
Referente de la arquitectura del Siglo XX
 
García Mercadal es considerado como uno de los grandes arquitectos del siglo XX. No en vano, junto a los arquitectos Aizpurua, Sert y Torres Clavé fundó el "Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea", más conocido como GATEPAC.

Dentro de este grupo García Mercadal conecta la arquitectura española con la europea, sin renunciar a la arquitectura mediterránea y popular vigente en España, a la vez que enfatiza la función social que debe ejercer la arquitectura y el urbanismo. Esta visión de su profesión explicaría la frenética actividad que desarrolla entre 1930 y 1939, coincidiendo con los últimos momentos de la monarquía de Alfonso XIII, el advenimiento de la segunda república y la Guerra Civil. Así, va a realizar varios proyectos de ensanche para las ciudades de Sevilla (1929-1932), Bilbao y Ceuta (1930), Badajoz (1932) y Logroño (1935); va a construir edificios de viviendas en Zaragoza y Madrid, y varias colonias de casas baratas en Sevilla (1930) y en Madrid -Parque Residencia (1931)-, además de colaborar en la construcción de la colonia del Viso (1933-1936). Junto a estos trabajos, cabe destacar la medalla de tercera clase que obtuvo en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1932 -proyecto de la plaza de Cuba en Sevilla-, y el Premio Nacional de Arquitectura que ganó en 1933 con su proyecto de Museo de Arte Moderno, y que nunca llegaría a realizarse.

Entre 1932 y 1940 ocupó el cargó de Arquitecto Jefe de la Oficina de Urbanismo, Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid, actividad que compaginaría a partir de 1937, en plena Guerra Civil, con el cargo de secretario del Comité de Reforma, Reconstrucción y Saneamiento -presidido por Julián Besteiro y creado con la finalidad de paliar los efectos de los bombardeos-.

Desde este cargo republicano llevará a cabo el fallido proyecto de la Ciudad Verde del Jarama (1933), la construcción de los Jardines de Sabatini junto a la fachada norte del Palacio Real (1933-1934), la reforma de la plaza Mayor (1935-1936) y ganó el concurso público para realizar los jardines de la plaza de la Encarnación.

Después de la Guerra Civil García Mercadal fue sancionado e inhabilitado temporalmente, hasta que en 1946 se convierte en arquitecto del Instituto Nacional de Previsión. Así, durante la posguerra proyectó el Gran Hospital de Zaragoza (1947-1954) y, entre otros trabajos, construyó un Ambulatorio en Madrid (1950) entre las calles de Modesto Lafuente y Espronceda. También colaboraría en el desarrollo del «Gran Madrid» con la construcción en 1962 del Edificio Lima en el Paseo de la Castellana.

En 1979, cuando contaba con ochenta y tres años fue nombrado académico de número por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

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