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La Crónica de Guadalajara | Provincia
El Ayuntamiento de Trillo adecenta el exterior de la Ermita de Morillejo
Redacción
23/07/2008
Las obras completan la restauración interior, inaugurada el día de la Inmaculada Concepción por los morillejanos.

La Ermita de Morillejo fue de nuevo inaugurada después de su restauración completa en las Fiestas Patronales que en honor a La Inmaculada Concepción se celebraron en diciembre pasado en esta pedanía de Trillo. Una solemne procesión partió de la Iglesia, y acabó en la Ermita, que dista unos cientos de metros del pueblo. Las puertas fueron abiertas entre los aplausos de los vecinos de Morillejo. Buena parte del presbiterio yacía derruido, con lo que, siguiendo en todo momento los criterios de arqueólogos e historiadores, los muros fueron reconstruidos colocando sobre sus hombros una hermosa bóveda de piedra a imagen y semejanza de la original. En la nave se ha respetado el artesonado de madera que la cubriera inicialmente.

A esta actuación restauradora se unió en la primavera de 2008 la ejecución de nuevos trabajos de adecuación en la periferia del edificio. El Ayuntamiento de Trillo iniciaba entonces la construcción de muros de consistencia en la parte baja de la colina sobre la que se asienta la Ermita de Jerusalén, y también en la parte más alta, con el fin de consolidar la tierra que se venía sobre el camino de entrada. En todos los muros que se han construido se ha utilizado piedra de similares características a la que es propia de la zona, respetando así la estética monumental del conjunto. Las barbacanas superiores se han dispuesto en dos alturas, en forma de terraza. El escalón entre una y otra ha quedado ajardinado con olivos y plantas autóctonas. Las obras han durado dos meses.

La Ermita está dedicada a la advocación de San Juan de Jerusalén, y los historiadores ven en ella huellas inequívocas de su pasada relación con el Monasterio de Ovila. Lo más destacado artísticamente son el arco que une la nave con el presbiterio, y un segundo en la fachada norte, cegado, que probablemente fuera puerta de entrada. Ambos conservan reminiscencias de la orden del Cister, lo mismo que las ventanas.

Cuando fue inaugurada la restauración, los feligreses de Morillejo depositaron en la Ermita una imagen de la Virgen. El párroco local, Santiago Jiménez, cuenta la curiosa historia de la que ahora se llama Virgen de Jerusalén. “Cuando fuimos a comprar la imagen encontramos una efigie a la que llamaban Virgen de Ovila porque su talla está sacada de una fotografía hecha a la original desaparecida. El hecho nos llamó poderosamente la atención. Por cercanía, y por la relación de la Ermita con el Císter y con Ovila, evidentemente elegimos esa”.

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