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La polka del barril de cerveza

Actualizado 14 abril 2012  
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José Luis Muñoz   
(Si hay cerveza y esto es Alemania, lo que suena es una polka. Este popular ritmo de tiempos de la II Guerra Mundial acompaña esas imágenes de mesoneras con pololos, jarras enormes del líquido amarillo y espumoso y largas mesas de maderas rodeadas de incómodos bancos. No esperen imágenes en movimiento, sólo la portada del viejo disco y el sonido del acordeón: http://www.youtube.com/watch?v=afPzUK7ZkRc )

Decir Oktoberfest es referirse a la tradicional fiesta de la cerveza que se celebra entre septiembre y octubre en la localidad de Munich desde 1810. Durante más de quince días, más de seis millones de personas se atiborran de cerveza, salchichas y codillos como si no costase. Hectolitros y hectolitros del líquido amarillento y espumoso acaban en los estómagos de los ávidos teutones y teutonas, haciendo que sus rostros adquieran un tono que va del sonrosado al rojo vergonzante. Acompañando a esta fiesta del alcohol y las grasas saturadas se puede escuchar, en un continuo hipnótico y estomagante, el sonido de la polka, única canción que es posible articular bajo los efectos de tal cantidad de lúpulo fermentado. Y una de esas polkas es la del “barril de cerveza”, de origen polaco y no alemán, porque los “colegas” de la Merkel sólo saben de la diversión con ingredientes inventados fuera de sus fronteras. Incluso, por mucho que quieran los germanos atribuirse la invención de la cerveza, fueron los egipcios los primeros en producirla y consumirla.

Si los naturales de la patria de los faraones consumían la cerveza a temperatura ambiente, y los belgas producen algunas de las cervezas más espesas y de mayor graduación que se consumen como aquí se hace con un combinado, en el Mediterráneo, especialmente en España, este líquido alcohólico se degusta como si de un refresco se tratase: a baja temperatura y en cantidades significativas. Es tradicional considerar como inofensivo su consumo en ciertos ambientes –craso error- hasta tal punto que algunos padres irresponsables dejan que sus hijos la prueben siendo aún muy niños.

Toda esta perorata solo quiere servir de introducción para hablarles de las incongruencias de nuestros políticos en ciertas ocasiones. Y es que, en ésta, el Ayuntamiento de Guadalajara nos ha sorprendido con dos acciones enfrentadas: una para prevenir el consumo del alcohol en nuestros jóvenes y otra que, coincidiendo en el tiempo, promociona las bondades de la cerveza, bebida que tiene entre cinco y catorce grados de alcohol, es decir, emborracha.

La presencia en la ciudad de una carpa en la que el consumo de esta bebida va a alcanzar límites insospechados no sólo trae consigo una complicación que puede ser de orden público –si no se consume con mesura- sino que además perjudica a los hosteleros de la ciudad, que supongo no estarán nada felices con el asunto. En Ciudad Real, donde se instalará una carpa similar a la de Guadalajara para el consumo de cerveza, los hosteleros se han mostrado muy descontentos ante el evento, que perjudicará sin duda, sus arcas. Y yo, como los hosteleros culipardos y los arriacenses, considero que si nuestros taberneros tienen cerveza suficiente en sus locales, para qué tienen que venir barriles de la patria de Merkel que sacien la sed de nuestros conciudadanos, con el “cariño” que tenemos a la jefa de los germanos –entiendan la ironía-.

Sin duda, la celebración de esta fiesta bajo carpa debe tener un beneficio para el Ayuntamiento, porque no se entiende de otro modo que se promocione el evento desde la Administración local, sabiendo que tras el paso del “huracán alemán” el nuevo ferial quedará echo “unos zorros” y las brigadas de limpieza tendrán trabajo extra. Supongo que el alquiler por la ocupación será jugoso y beneficioso para el municipio...

...Y mientras tanto, la misma Administración, -de forma muy acertada, eso sí- propone actividades de ocio saludable para jóvenes en las “noches 0’0”...¿Será que a los jóvenes se les da 0’0 y a los adultos cerveza alemana?...Y ojo al salir de la “carpa”, no sea que se monten en el coche y les toque “soplar” antes de llegar a casa... Si tienen que consumir, consuman, pero con responsabilidad...Y si son padres, mejor cambien de planes, con el tiempo sus hijos se lo agradecerán. La polka también se puede bailar sin necesidad de tener en la mano una jarra de cerveza de un litro.
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